Queridos alumnos, exalumnos, apoderados, profesores, directivos, auxiliares, administrativos, colaboradores:

Permítanme dirigirme a ustedes no con el estilo intelectual que siempre he usado, sino con la manera simple del amor. El hombre y maestro con el que caminé de la mano durante 47 años ha muerto y… “la muerte de un solo hombre es tu propia muerte…”

  • Gracias a todos ustedes que se hicieron presentes en su partida, que me dijeron mil veces que este hombre había marcado sus vidas…
  • Gracias a todos los que estuvieron presentes con sus oraciones, flores, palabras de consuelo, homenajes silenciosos, llantos sinceros…
  • Gracias a los que valoraron y valoran su obra, creyeron en él, acogieron sus enseñanzas y pensamientos y sobretodo,
  • Gracias a los que han hecho de Jesucristo el modelo de sus vidas, porque así él dejó estampado en el proyecto educativo del colegio.

Alejandro González Morales, fundador del colegio American Academy, murió después de una larga enfermedad. Su obra consumió toda su energía; su inteligencia la ocupó entera en soñar para sus alumnos. Cuando la inteligencia se subyuga al amor produce grandes y milagrosas obras. Y también produce enorme paz: la paz que nos regala la fe en que nuestro espíritu inmortal será integrado mediante este gran paso, al ser supremo.

Murió en la paz de los justos y fue asistido para cruzar el umbral por sus hijas y su esposa, con el amor más grande que una criatura puede sentir.

Por último, deseo de todo corazón que nuestra comunidad se sienta interpelada por este acontecimiento, y se una para construir también el colegio espiritual que tanto añora nuestro país y todos nosotros.

Don Alejandro, Alejandro - Alejandrito – Tío Jano,

¡Descansa en paz por toda la eternidad!

María Isabel Ponce M.

Presidenta Sociedad Educacional American Academy (su esposa)